Una idea que empezó organizando nuestra propia boda
El Baño Viajero nació de una necesidad muy concreta: poder celebrar en el lugar que realmente queríamos sin que algo tan básico como disponer de un baño condicionara toda la celebración.
Todo empezó con nuestra propia boda
Queríamos celebrar nuestra boda en un lugar que para nosotros tenía sentido. Nos gusta disfrutar del campo, de las fincas y de esos espacios en los que una celebración puede sentirse realmente propia.
Pero cuando empezamos a organizarlo apareció un problema que no esperábamos: el baño. En muchos espacios de este tipo no existe una instalación adecuada y las alternativas disponibles no siempre encajaban ni por estética, ni por funcionamiento, ni por presupuesto.
Algo aparentemente secundario empezó a convertirse en una de esas cuestiones que condicionan decisiones mucho más importantes.
Algo tan básico no debería complicar una celebración
Buscábamos una solución que funcionara de verdad y que estuviera a la altura del lugar y de la celebración. Y ahí vimos que había espacio para hacer las cosas de otra manera.
Sin depender del espacio
No queríamos que disponer o no de una fosa séptica determinara dónde podía celebrarse un evento.
Sin romper la estética
Tampoco queríamos recurrir a una solución que visualmente desentonara con una boda, una finca o un espacio cuidado.
Sin convertirlo en otro problema
Transporte, montaje, limpieza y recogida tenían que formar parte de una solución sencilla para quien organiza el evento.
¿Y si pudiéramos crear la alternativa que nosotros buscábamos?
De aquella necesidad surgió El Baño Viajero: un baño móvil, autónomo y cuidado estéticamente, pensado para poder instalarse en lugares donde disponer de un baño convencional no es sencillo.
Una solución que pudiera acompañar una boda, una celebración o un evento sin convertirse en el elemento que todos quieren esconder.
Lo que queríamos hacer diferente
Autonomía
Crear un baño preparado para funcionar sin depender de una fosa séptica en el lugar de celebración.
Estética
Diseñar algo que pudiera estar a la vista, integrarse en una finca o una boda y formar parte del entorno con naturalidad.
Comodidad
Conseguir que por dentro la experiencia se acercara mucho más a la de un baño convencional que a la de una instalación temporal.
Sencillez
Que transporte, instalación, preparación, limpieza y recogida dejaran de ser una preocupación para quien organiza el evento.
Una necesidad personal convertida en un proyecto
La idea nació organizando nuestra boda, pero enseguida entendimos que el problema no era solo nuestro. Bodas, fincas, celebraciones privadas y eventos se encuentran muchas veces con la misma dificultad.
El Baño Viajero es nuestra forma de ofrecer una alternativa diferente: funcional, autónoma y pensada para que el baño deje de condicionar dónde y cómo quieres celebrar.
Ahora queremos llevarlo hasta tu celebración
Cuéntanos dónde será tu evento, la fecha y qué necesitas. Nosotros nos encargamos de estudiar cómo hacer que El Baño Viajero llegue hasta allí.
Cuéntanos tu evento →